Javier Sierra: todos deberíamos tener un Plan Maestro. El mío ha sido contar historias y todos tenemos hueco en este mundo.
En esta entrega de Preguntas y libros conversamos con Javier Sierra, escritor, periodista y Premio Planeta, que nos presenta su nueva novela El plan maestro, una fascinante exploración sobre el arte, el conocimiento y los misterios que conectan el pasado con el futuro.
En esta charla, Javier Sierra comparte su visión sobre la curiosidad, la importancia de mantener la mente abierta y la necesidad de descubrir nuestro propio propósito vital. Su voz, siempre reflexiva, nos invita a mirar el mundo con los ojos de un niño y con el asombro del explorador que nunca deja de aprender.
A continuación, la entrevista completa:
Pregunta: ¿Tienes un mantra que te acompañe siempre?
Javier Sierra: Sí. Mi mantra es abrir la mente.
Me lo repito todos los días: hay que tener la mente abierta a lo que te da el mundo. A veces nos acercamos a él con la tentación de creer que ya lo dominamos, que todo es controlable. Pero cuando abres la mente, te colocas en un estado de alerta, de curiosidad, de querer aprender.
Pregunta: ¿Crees que todos tenemos un plan maestro en la vida?
Javier Sierra: Si no lo tenemos, deberíamos tenerlo.
Mi plan maestro ha sido contar historias. Creo que lo importante, sobre todo al educar a las nuevas generaciones, es mostrarles dónde están sus propios planes maestros. Cada persona tiene el suyo, y todos tenemos hueco en este mundo.
Pregunta: ¿Hay algún sueño que tengas por cumplir?
Javier Sierra: Soy un niño con muchos sueños en la cabeza. Me gustaría ir a Marte, ir a la Luna.
Si hubiera vivido en el siglo XV, estaría como loco por embarcarme en una de las carabelas rumbo al Nuevo Mundo. Hoy nuestros nuevos mundos son los planetas vecinos.
Como decía Isaac Asimov, creo que el ser humano está condenado a explorar.
Pregunta: Un libro y un escritor que nos recomiendes.
Javier Sierra: Recomendaría la novela que me cambió la vida: El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Una gran novela histórica, de intriga y también policíaca. Un libro que lo tiene todo.
Pregunta: Si mañana fuera el último día que pudieras escribir algo, ¿qué frase dejarías?
Javier Sierra: La frase sería: Sigue tu camino.
Aunque a veces parezca que se interrumpa, sigue tu camino.
Pregunta: ¿Qué artista o cuadro ha cambiado tu forma de ver la vida?
Javier Sierra: Sin lugar a dudas, El Bosco. Es justo el autor de El jardín de las delicias, que aparece en la portada de mi libro. Ese jardín, que tenemos la suerte de conservar en Madrid, es una pintura que cada vez que la contemplas te dice algo distinto. Eso se puede decir de muy pocas obras de arte.
Pregunta: ¿Algún consejo para descubrir los secretos ocultos de las pinturas?
Javier Sierra: Hay que tener mirada de niño para descubrir los secretos del arte.
Los niños tienen la capacidad de hiperrelacionar cosas, a veces saliéndose de la norma o de lo ortodoxo, y son capaces de alucinar con el arte.
Y el arte está hecho también para eso: para alucinar, para sorprenderte, para asombrarte.
Pregunta: ¿Algún hallazgo que hayas hecho mientras escribías tu novela?
Javier Sierra: Muchos, algunos pequeños y otros grandes. Pero uno que me fascinó fue descubrir que en La primavera, una de las obras maestras de Sandro Botticelli, se esconden en los huecos del bosque dos pulmones humanos.
Si os los enseño, ya no dejaréis de verlos nunca.
Tienes la entrevista en mi canal de YouTube.
Si te ha gustado este formato, puedes disfrutar de otros autores y referentes de la literatura en la sección: Preguntas y libros.
Sinopsis El plan maestro
En El plan maestro, Javier Sierra nos guía por un viaje apasionante a través del arte, la historia y el misterio.
La novela parte del enigmático Jardín de las delicias de El Bosco y se adentra en un relato donde las pinturas esconden mensajes ocultos y las obras maestras se convierten en llaves hacia un conocimiento ancestral.
A través de su característico equilibrio entre rigor histórico y narrativa vibrante, Sierra nos invita a cuestionar lo que sabemos, a mirar con otros ojos y, sobre todo, a abrir la mente a los secretos que el arte todavía guarda.
